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MEDICINA INTERNA: REFLEXIÓN SOBRE EDUCACIÓN MÉDICA


 
Mario J. Patiño Torres - Héctor Marcano Amador - Elizabeth Hernández M. - Maria Evelyn Monsalve 
 
INTRODUCCIÓN
 

Reflexión..."Una consideración activa, persistente y cuidadosa de cualquier creencia o forma supuesta de conocimiento a la luz de los fundamentos que la apoyan y de las consecuencias ulteriores que de ella se derivan".                                                                                                                                Dewey. 1967.


 La actual reflexión acerca de la identidad especifica de la Medicina Interna como disciplina medica integral de la persona adulta, así como la reforma en curso de la especialidad ante las demandas de la sociedad local y global, nos motivan a revisar conscientemente diversos aspectos de estudio que integran la enseñanza y la practica de nuestra especialidad.
 

La rápida sucesión de transformaciones sociales permite escaso tiempo para la reflexión, sin embrago, en el ámbito de la educación en general y de la educación medica en particular, existen actualmente un conjunto de personas organizadas en sociedades y foros de debate que superan ya la masa critica necesaria para aportar soluciones practicas o conceptuales que, en ocasiones, por su abstracción requieren un ejercicio mental intenso para interpretarlas; incluso antes de que algunas aportaciones hayan sido aplicadas con el suficiente rigor y consistencia para obtener evidencias de su validez, otras han aparecido. Sin embargo, todo contribuye a establecer el marco de referencia, los instrumentos y las tendencias que permitirán la adaptación, el avance y la producción de respuestas. Por consiguiente, la innovación es necesaria, además la actitud innovadora es un fenómeno regenerativo y siempre positivo en cuanto a la predisposición para el cambio y la adaptación.

Los avances en la investigación en ciencias de la educación han facilitando la aceptación, desde distintas escuelas de pensamiento, de nuevos paradigmas. Ya de lleno en el siglo XXI, el mundo de la educación medica avanza en búsqueda de la excelencia, de manera que el objetivo no ha cambiado, pero los avances en distintos campos como la investigación educativa, redes internacionales, movilidad de estudiantes y profesores, son imparables y están en constante crecimiento. Durante muchos anos las facultades de medicina y nuestros postgrados de medicina interna han funcionado teniendo mas en cuenta la tradición y la intuición que los conocimientos científicos en materia educativa. Durante mucho tiempo la formación de los médicos internistas se ha basado en "enseñar" conocimientos. Actualmente se constata la importancia de añadir o potenciar en nuestro curriculum los apartados dedicados a las destrezas y actitudes; poniendo el acento mas en el proceso "aprender" que en el proceso "enseñar", aunque los aspectos que subyacen son mas complicados.
 

Tenemos frente a nosotros un juego de intenciones, designios, destrezas, actitudes, conocimientos, habilidades, métodos, experiencia, y algunas cosas mas, que se entrecruzan contribuyendo a conformar al especialista en medicina interna. Hemos empezado a darnos cuenta de que la estructura entendida como los elementos básicos del curriculum y el proceso o plan de estudios no son mas que un medio, sin poner en discusión su importancia, para llegar al final. Y el final al que se quiere llegar es el de un especialista integral y generalista capaz de ejercer bien su profesión, un profesional competente. Se trata de cambiar el paradigma, desde la educación basada en el contenido y el método a una educación basada en la competencia, entendida esta como el desarrollo de capacidades y valores. Es lógico pues, que en el cambio de paradigma los educadores pongamos atención en aquellos aspectos relacionados con nuestra profesionalización pedagógica y nuestra reconversión como docentes, producto entre otras, de la reflexión sobre nuestra practica.
 

Si bien es necesario modificar la situación de la formación pregraduada no lo es menos la introducción de nuevas metas y elementos docentes en los programas de postgrado. Los responsables del diseño de estos curricula deben tener una visión clara, de mediano y largo plazo, de las nuevas necesidades de nuestro sistema sanitario y de su repercusión sobre las competencias de los profesionales de la medicina interna. No es suficiente ni correcto limitarse a pensar en términos de reforma de las estructuras existentes, hay que visualizar los nuevos escenarios de trabajo del medico internista integral, como la tendencia a la integración de la atención primaria como contexto de entrenamiento predominante de nuestros residentes. Una de las funciones esenciales del medico internista es la de gestor de conocimientos relacionados con el manejo de la historia clínica de un paciente especifico, a ello se tendrá que unir la capacidad de coordinar e integrar el conjunto de cuidados y servicios que ese paciente precisa en la atención sanitaria de su historia clínica. De esta forma, la especialidad implica el desarrollo de competencias especificas en torno a la integración de cuidados, conocimientos y a la coordinación asistencial acorde con los valores del profesionalismo y con la capacidad para comunicarse y ganarse la confianza de los pacientes y de la sociedad.
 

Por otra parte, en los últimos anos han surgido diferentes iniciativas para definir estándares de calidad para la educación medica de grado, postgrado y el desarrollo profesional continuo (DPC), y en ese sentido la Sociedad venezolana de Medicina Interna se ha dispuesto a asumir y adecuar la Propuesta de Estándares Internacionales para la educación Medica de Postgrado de la Federación Mundial de Educación Medica (WFME), como instrumento para facilitar la acreditación y mejora de nuestras residencias de postgrado a nivel nacional.
 

En fin, los formadores de los estudiantes y residentes de medicina interna, debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad, individual y/o colectiva, en la formación de estos futuros profesionales. Los educadores de las ciencias de la salud debemos estar dispuestos a facilitar a los estudiantes lo que solicita la sociedad, que no pide mas que un profesional competente y responsable como modelo de referencia y como base de un nuevo modelo de contrato social. Para introducir en la practica los cambios es importante que, en este momento, dispongamos de profesionales preparados reflexivamente para asumirlos. La profesionalización pedagógica y del conjunto del proceso educativo en medicina interna consiste, entre otras cosas, en mejorar y facilitar la capacidad docente de los profesores, dinamizar el perfil del profesional para adaptarlo a las exigencias del sistema de salud y de la sociedad, aplicar métodos de evaluación y acreditación efectiva de instituciones y programas fijando estándares de mínimo cumplimiento, garantizar la calidad y su mejora a través de su gestión, aplicar acciones educativas basadas en evidencias y crear modelos educativos mas eficaces. Es el momento de apostar por los Profesores/as, uno de los pilares de formación en el sistema sanitario.
 

En estas circunstancias, la necesidad de reflexiona y pensar, además de hacer, parece ineludible; se trata de reflexionar y pensar sobre el futuro sin pretender predecirlo pero intentando desvelarlo sobre la base de sus condicionantes: los acontecimientos mediatos e inmediatos. Las sociedades científicas, en este caso La sociedad Venezolana de Medicina Interna, tienen la oportunidad a través de obras como esta de promover momentos para la reflexión sosegada e incluso abstracta, para crear una imagen de lo que pueda y deba ser la realidad de la formación del medico internista en Venezuela en los anos por venir. Se trata de prever la capacidad que deberá tener el sistema para adaptarse a contingencias futuras, produciendo así las respuestas adecuadas a las exigencias previsibles de la sociedad local y global.  
 
Dr. Mario J. Patino Torres.  
 
Publicación de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna
 2005.